Diario de Viaje: Trekking a Plaza de Mulas

Relato de Mariano Morello y Carlos Baldelli

 

Trekking Plaza de Mulas

Trekking Plaza de Mulas

El cerro Aconcagua, ubicado en la provincia de Mendoza, tiene 6962 metros de altura. Es la montaña más alta del continente y representa un atractivo único en la región y cada año miles de escaladores pelean contra el coloso para poder conquistarlo.
En marzo último fuimos un grupo de aventureros a realizar un trekking hasta Plaza de Mulas (4300msnm) con el objetivo de conocer de cerca lo que vemos por fotos. Por supuesto que la aventura sería un reto para cada uno de nosotros, que tenemos poca experiencia en la montaña. Las expectativas del grupo en la hostería de Penitentes estaban a flor de piel, queríamos comenzar lo antes posible a desandar los 25 kilómetros de camino sinuoso hasta nuestro objetivo.

Porteo de equipo

Porteo de equipo

Ya por la mañana preparamos las mochilas para arrancar. El cielo estaba despejado y hacía calor, así que el inicio del camino fue muy agradable, como el clima durante toda esa semana en el Aconcagua. Los primeros pasos son los que marcan el destino que nos desconecte de la sociedad, los que representan que estaremos una semana conectados con nosotros mismos, una semana de contacto directo con la naturaleza más extrema del continente en el Parque Provincial Aconcagua.

 

La primera etapa no representa dificultades, el paisaje acompaña nuestra caravana de 20 personas dirigidas por los guías Damian Redmond y Jorge Vaglienti hacía el campamento Confluencia (3400msnm) donde pasaremos dos noches. La colaboración y compañerismo empezaron a hacerse notar, sabíamos que dependíamos de nosotros como unidad para pasarla bien y poder superar los inconvenientes que puedan llegar a surgir.

Campamento Confluencia

Campamento Confluencia

Llegamos a Confluencia sin mayores inconvenientes tras una jornada de trekking de 3 horas. Fuimos recibidos por una suculenta merienda que no tardamos en degustar. Al rato, en diferentes grupos, recorrimos los alrededores del campamento con gran entusiasmo. La primera parte de la aventura ya la estábamos disfrutando con un día a pleno sol que lentamente iba desapareciendo, dando lugar a las primeras estrellas de las infinitas que luego conquistaron el cielo.
Poco a poco nos fuimos levantando en lo que fue nuestro primer amanecer en la montaña, costó salir de la bolsa de dormir por la baja temperatura, pero había que ponerse en movimiento, ya que tras el desayuno partíamos al mirador Plaza Francia (4000msnm). Preparamos las mochilas, más livianas que el día anterior, e iniciamos el trekking. El frío iba perdiendo terreno, el sol aportaba lo suyo para poder ir sacándonos los abrigos y caminar más livianos. De a poco la montaña nos iba mostrando que no es fácil, aparecían las primeras cuestas pronunciadas en el sendero que sumadas a la altura hacían un poco más complicado el camino.

Mirador de la Pared Sur

Mirador de la Pared Sur

Llegamos al mirador, y gracias al cielo despejado, pudimos apreciar la pared sur del Aconcagua. Imponente. Se ven las diferentes rutas de ascensión a la cumbre, que requieren un equipamiento especial y estar entrenado para poder alcanzarla por este sector.
La hora de regresar a Confluencia se avecinaba, tomamos las últimas fotos antes de volver y emprendimos el retorno. Desandamos el camino casi sin poder creer todo lo que habíamos subido a la ida, parecía otro lugar, seguramente el entusiasmo y el Aconcagua al frente durante la ida nos hizo mucho más llevadero el camino.
En Confluencia descansamos tras la jornada de casi siete horas de caminata entre ida y vuelta. Para una parte del grupo era el último día, pero otros seguíamos el trekking hasta Plaza Mulas al día siguiente, por lo tanto tuvimos que hacer el chequeo médico obligatorio para la segunda parte de la aventura.
Esa noche sabíamos que el grupo se dividía en el próximo amanecer con rumbos opuestos, la vuelta a la ciudad para unos y la parte más dura del trekking para el resto.
Tras la despedida de nuestros compañeros de grupo que retornaban, partimos a Plaza de Mulas, nos separaban 8 horas de trekking desde Confluencia. Con la incertidumbre de cómo sería Playa Ancha y la Cuesta Brava salimos con el entusiasmo de que cumpliríamos nuestro objetivo al finalizar la jornada.
Encaramos la Playa Ancha, una meseta gigantesca de piedras surcada por el río Horcones. Por delante el cerro Dedos que oficia de guía, parece alejarse a cada paso. Las 4 horas de piedra y una leve inclinación positiva terminan al llegar al refugio Ibañez. Nos queda el mismo tiempo para llegar a Plaza de Mulas, pero las características del camino se modifican. Las cuestas predominan por sobre las superficies planas, las mochilas se hacen más pesadas y nuestros hombros empiezan a sentir el cansancio, pero sabemos que ya estamos por llegar, eso nos inspira a seguir. La última parada antes de llegar nos encuentra cansados por las siete horas de caminata incesante, desde ese lugar se pueden ver a lo lejos y en la altura algunas carpas de Plaza de Mulas. Queremos llegar pero nos cuesta arrancar la última hora, que resultaría la más cansadora y que requiera mayor esfuerzo físico.

Paisaje

Paisaje

Una vez superada la Cuesta Brava tuvimos la mejor recompensa que puede haber: el objetivo cumplido. Llegamos a Plaza de Mulas envueltos de alegría y emoción traducida en lágrimas para algunos. La satisfacción de alcanzar la meta propuesta tras un gran esfuerzo fortalece el alma, hace que valga la pena lo hecho para llegar y el haber dado lo mejor por lo que queríamos.
Todos llegamos bien más allá del cansancio, la alegría y el té caliente relegaban al frío, el Aconcagua al frente mostraba su majestuosidad y nuestros rostros la emoción.
El sol se fue lentamente y la temperatura descendió de forma brusca. La cena fue un momento de felicidad compartida, cada uno contaba su propia experiencia de la caminata. Fue un momento de distensión difícil de olvidar.
El frío nos acompaño en toda la noche, no sabemos que temperatura hizo, pero los caños de la carpa estaban escarchados. Pero un nuevo día en la montaña se asomaba y queríamos disfrutarlo, nuevamente el sol era protagonista en el cielo azul límpido. Hicimos una caminata por la mañana y pudimos ver diferentes glaciares incrustados en la tierra de la montaña. Después de almorzar dormimos una siesta reparadora y salimos a caminar nuevamente, esta vez al Glaciar Horcones Superior. El clima desmejoró y las nubes taparon el cielo, la nevisca no se hizo esperar. No hay foto ni video que reproduzca fehacientemente el espectáculo maravilloso de ver nevar junto al glaciar. Bloques de hielo del tamaño de un vagón unidos entre si pero separados por una caída de agua marrón fruto del arrastre de sedimentos que va juntando a lo largo de su camino.

Hacia los Glaciares

Hacia los Glaciares

Nuevamente en el campamento preparamos las mochilas para el descenso a Horcones al día siguiente. Era la última noche, la de reflexión y satisfacción por lo hecho. Cumplimos con lo propuesto, para nosotros fue un gran logro, una experiencia que vamos a llevar siempre.
El último amanecer en la montaña fue difícil por el frío, salir de la bolsa de dormir no fue fácil, el techo de la carpa estaba cubierto de hielo y en la bajada a Horcones los pequeños ríos más cercanos a Plaza de Mulas que a la ida fluían, ahora estaban congelados.
Llegar a Horcones, la entrada al Parque Provincial Aconcagua, nos llevó 8 horas de intensa caminata, pero segundos tardamos en darnos cuenta de la experiencia única que habíamos vivido.

Nos trasladamos a la hostería en Penitentes, y tras una ducha caliente brindamos para festejar y encerrar en un momento cálido la aventura inolvidable en el Aconcagua.

 

4 Respuestas para “Diario de Viaje: Trekking a Plaza de Mulas”

  1. La lectura de tan buen relato de la experiencia compartida, hace que la emoción me invada y la mente se traslade a Plaza Francia, Plaza de Mulas y muchas cosas inolvidables del espectacular trekking. Cuantos momentos hermosos que quedarán para siempre dentro de mi.
    Experiencia única e inconmensurable!!!!
    “La vida está hecha para ser vivida como una magnífica aventura” (Helen Keller)

  2. Tu relato me hizo revivir las hermosas e inolvidables sensaciones que tuve cuando caminé por esos mismos lugares.
    Me pone feliz saber que a vos también la montaña te regaló felicidad!!!

  3. Realmente, es tan calido leer cada una de las palabra, recordando no solo el paisaje, sino que cada momento fue unico y no vuelve, pero que esta atesorado en nuestra memoria y que en ese lugar (el centinela de piedra) cambio para siempre una parte de nosotros

  4. Mariano admiro que nos trasmitas, con tú relato.a quienes no haremos nunca la experiencia lo inconmensurable de la misma.
    Gracias, por ahí me doy una vueltita por el Cerro de La Gloria….

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